Volver


Vulvo al español, escasa de ñs y tildes, pero bastante convencida de que en estos momentos en que las emociones son más profundas que nunca, la única manera que tengo de hacerlo es con mi lengua materna. Más allá de que me gusta poder expresarme en inglés, no sólo siento que no lo puedo hacer completa y realmente en esa lengua, sino que por más que la amo, siempre la consideré menos rica que al español y estoy segura de que varios acuerdan. Con el riesgo de que mi familia pueda leer mis verdaderos y profundos sentimientos, decido volver a este viaje en español.

Este tiempo no es fácil para nadie, pero para personas que decidieron irse a otro país a miles de kilómetros lejos de sus familias, lo es menos. Yo tomé la decision de venir y no me arrepiento, no estoy mal, y nunca dejo de estar profundamente agredecida por la oportunidad que estoy teniendo, pero siento mucha soledad. Es una soledad que duele, que rompe el corazón y hace que llores la mayoría de los días antes de dormir, o que tengas que controlar tus lágrimas a la mitad del día.

Por supuesto que hablo con mis familiares y amistades todos los días, pero la sensación de tener a alguien enfrente tuyo que te esté escuchando (sin mencionar el hecho de tener a alguien con quien tomar unos mates), es distinto y definitivamente más llenante que la virtualidad. Todos hablan de esta “nueva normalidad”, para mí la nueva normalidad es sentirme constantemente sola. Es sentir todo el tiempo que la persona que tengo al lado no está interesada en escuchar todo lo que tengo para contar o decir, y creo que lo que más empeora es que yo siempre fui de decir absolutamente todo lo que se me cruza por la mente. Y es la inmediatez humana lo que me hace más falta, el poder decir algo y tener una respuesta en el momento, y no tener que esperar a un mensaje, o a tener tiempo para hacer una llamada.

Si hay una cosa que he aprendido en esta experiencia es a validar los sentimientos, de los otros y principalmente los propios. Las cosas que sentís no son incorrectas, no son exageradas, no estás inventando, lo que sentís lo sentís, por más que al mundo le pese, por más que el resto diga “No, vos no te podes sentir así”, te digo lo siguiente podés y está extremadamente permitido que te sientas así. La importancia de reconocerlo y sentirlo reconocido es que es el primer paso para solucionarlo. Aceptar y entender como uno se siente, lo lleva a conocerse más y a entenderse más sobre como y porqué se mueve en la vida.

La realidad es que nadie se imaginó que esto podía llegar a pasar y no dejo de pensar en la gente que se queda sin su trabajo, o quienes estaban de viaje y no pueden volver, quienes no tiene buenas condiciones de vida que les permitan seguir las  recomendaciones de higiéne que este virus requiere. Menos dejo de pensar en quienes pierden a seres queridos, no sólo por el virus sino por cualquier otra cosa y no los pueden despedir como quisieran. Cuando uno pone en perspectiva todas esas cosas se pone a pensar que tal vez la soledad sea el menor de los problemas, pero, reiterando, es como uno se siente, es como yo me siento. 

Yo sé, estar todo el día con las mismas personas, por más que sean tu familia puede ser estresante, no estamos acostumbrados, ni los niños están habituados a esta dinámica. Sin embargo, tener inmediatez humana es algo que damos completamente por sentado, pero que necesitamos extremadamente. Los latinos tenemos la costumbre de mucho contacto y de ignorar las necesidades de espacio personal, y como una latina sola en Nueva York les puedo decir que es increíble lo que se extraña poder abrazar a alguien sólo porque sí. No quiero volver, mi ciclo acá no terminó, pero si tuviera la opción de tener a todos conmigo, o ir sólo hasta que esto termine lo haría con los ojos cerrados.


El amor no tiene tiempos. El amor llega rápido o se infiltra poco a poco. Espera paciente pero también desespera. Puede durar una vida, o dos segundos. Puede irse y volver. Nadie lo ata y tampoco lo desata. Hay amores que caen como del cielo y transforman tu vida para bien, o la transforman para mal. Es imposible de detener pero a veces necesita parar. El amor es justo y a la vez tan injusto. Siempre es correcto, pero suele equivocarse. En el amor no existen las reglas pero siempre tiene pautas, pactos silenciosos entre los que se aman o se dejan de amar. El amor te hace fuerte y a la vez te debilita. El amor te llena de valor, pero da muchísimo miedo.  Es una de las contradicciones más racionalmente irrazonables que existen.

El amor no tiene la culpa de lo que las personas hagan con él. No se fuerza ni se empuja. Puede traer mucha felicidad o demasiada infelicidad. Pero eternamente enseña, y va a aparecer miles de veces en todos lados, el secreto es aferrarse a él cuando te hace bien, y saber dejarlo ir cuando te destroce por dentro y por fuera. Porque el amor no es malo, malas son las personas que lo malgastan, lo humillan. No es justo para el amor que se lo tilde de mentiroso y embustero. Y tampoco se puede dejar pasar amores de una vida, solo por lo que hicieron otras personas del pasado con el amor.

Es por eso que en la vida se ama, y se ama fuerte y lealmente o no se ama en absoluto.

miedo


Que tenes miedo?
Obvio que vas a tener miedo
Porque estás frente a algo desconocido
Y lo desconocido siempre da miedo
Pero no podes dejar que eso te paralice
Porque el peor tipo de miedo es ese
El que no te deja moverte
El que no te deja respirar
El que hace que sientas tu corazón como a punto de salirse por tu pecho.
El miedo en sí es bueno, te alerta.
El miedo te dice que tengas cuidado,
Pero no te puede impedir que lo hagas
Porque lo desconocido que tenes al frente no es malo
Es bueno,
Puede ser la mayor lección
Puede ser el mejor momento
Eso desconocido puede salvarte.
Entonces no dejes que el miedo,
A que algo salga mal
A que cambie tu vida
Te detenga de luchar, de mejorar, de ser feliz.
Porque al final de cuentas para eso estamos,
Para hacer lo que nos hace felices
Para cambiar lo que nos hace mal
Y sí, animarse da miedo, los cambios dan miedo.
Pero creeme cuando te digo que eso desconocido, eso que te da miedo,
Puede ser la mejor aventura de tu vida.

Qué está mal conmigo?


Quienes me conocen saben que soy una fanática de las películas de Disney y recientemente  (a pesar de que ya salió hace rato) vi Moana. La historia,  para los que no sepan,  es de una chica heredera a jefe de su tribu que está obligada a quedarse en la isla pero el mar la llama y siente que hay algo más para ella. Por más cliché que parezca la historia, me siento bastante identificada.  Hay una frase en la canción principal en la que ella se pregunta *¿Qué está mal conmigo?  (En la versión de inglés, no sé cómo es en castellano), me encuentro repitiendo esa frase una y otra vez en mi cabeza, surge casi inconscientemente. Porqué me pregunto eso,  es el objetivo de la historia.
Volví a perderme. ¿O a encontrarme? De repente todo mi camino parece más claro, la niebla se disipo y en mi interior siento que agarré el sendero correto. Pero todavía hay algo que está mal conmigo ¿Por qué quiero irme?
La idea de cambios y nuevos comienzos, que tanto asustan a unos, la enfrento con emoción y diría que hasta con alegría. Sin embargo, aunque puedo seguir atada a otras cosas, sin necesidad alguna de dejarlas ir, siento que esos lazos no me sirven, y si algo están haciendo es detenerme. Siento que me aferro a algo que me ahoga, por eso me pregunto ¿Qué está mal conmigo?  ¿Es que de verdad podemos confiar en la cosas que sentimos? Se que alguien puede empatizar conmigo… pienso de más todo, cada aspecto de mi vida, pero las veces que me guió el corazón fueron las veces que mejores resultados obtuve. Aunque el corazón muchas veces confunde las cosas, e inventa situaciones, entonces…  ¿Cómo seguir?  Y sí, he sentido antes estás mismas preocupaciones, el problema es que siempre seguí pensando que “la linea en donde  el cielo se encuentra con el mar” me llamaba  (asi dice la canción ),  no literalmente, pero sí “algo” más allá. Y ahora no lo siento.
No planeo llegar a una conclusión, porque los obstáculos en la vida o las decisiones que tomamos, llevan tiempo, llevan razonamiento, llevan planteamientos que no siempre tienen solución. Con esto lo que pretendo simplemente es exteriorizar lo que siento. Tal vez alguien más pueda identificarse, ¿Por qué a veces nos cuesta tanto decidir algo?  ¿Por qué sentimos que hay algo mal con nosotros?
Supongo que necesitamos encontrar un objetivo  concreto de lo que hacemos y lo que no, necesitamos sentir que lo que transitamos tiene un final.
Reconozco que tengo un corazón inquieto, y supongo que ahora que encontró compañía hay otras cosas que le molestan y que necesita que estén en buen curso. ¿Hay algo mal en mí?  ¿O lo que siento que me guía y que me llama es lo que tengo que hacer?
Siempre fui una fiel defensora de que somos quienes decidimos ser… y que también debemos aceptar las consecuencias de nuestras decisiones, porque nadie piensa por nosotros. Y también considero que la vida hay que disfrutarla, porque “la vida es para vivirla y la muerte para morirla” como dicen Les Luthiers.
Entonces…¿por qué sigo pensando que hay algo mal conmigo?

Palabras de una enamorada*


*Porque ya no son historias inventadas… es el principio de una real.

Hace días que le doy vueltas en mi cabeza, qué escribirte, qué decirte. ¿Cómo puede ser que no salga nada de mi mente o de mi alma? Una vez te dije que muchas veces me dejabas “Speechless” (sin palabras) cuando me decís lo linda que soy o cuánto me queres o todo lo que me extrañas. Acabo de caer en la cuenta que no sólo quedo speechless en esos momentos, sino que es mi estado permanente últimamente.

Muchas veces escribí sobre amores pero era completamente ajena a esas cosas, con los desamores la historia era otra. Yo había envuelto mi corazón en una muralla de metal y me había prometido a mí misma no volver a enamorarme sin ser correspondida. Hasta que me dijiste la primer frase que hizo temblar todo mi mundo, y a esa le siguieron muchas.

Nadie puede contarte como que se sienten las primeras palabras que salen del alma, esas que de a poco empiezan a aclimatar el corazón. Siempre escuchas de “las mariposas en la panza” pero nadie te avisa cómo va a ser, o lo mucho que se empiezan a extrañar el uno al otro, cuánto llegan a quererse, cuánto llegan a necesitarse, son todas cosas que tenes que sentir sólo, conocer por experiencia propia.

Hace bastante tiempo me digo a mí misma que la vida tiene algo preparado para todos y el tiempo se encarga de traerlo en el momento justo, pero también era una ferviente creyente de que esos amores de película no existen, que ya no hay muchos hombres valiosos, hasta llegué a convencerme que el amor no era lo mío. Y como siempre (va… no siempre, algunas veces) me demostraste que estaba equivocada. Me demostraste que por lo menos hay un hombre bueno en el mundo, un caballero, un romántico, y no sólo eso, sino que ese hombre me eligió a mí. Y como si fuera por arte de magia, nos empezamos a querer distinto. No creía necesitar nada, hasta que hiciste que te necesite, y no para poder vivir, sino porque me haces bien, porque me demostraste que los amores más de ensueño están en la realidad, porque me preguntas porqué te hago tan feliz o porqué me queres tanto y me dejas sin respuesta; porque me queres hasta cuando decís que no me queres, hasta los días que ni yo me quiero, hasta los días que me decís “te quiero… a veces… de vez en cuando”; porque tu llanto inunda mi alma de una angustia impotente y tu sonrisa ilumina mi mundo de una manera que jamás creí se iluminaría.

Y te adoro, te adoro cada día más. Y sí, me declaró culpable de haber sido un escéptica, de haber pensado que mi hombre soñado no existía, pero eu!… ¿Quién no ha pensado eso en los momentos que se siente más solo?. De todas formas, me veo obligada a admitir que estaba equivocada, supongo que a todos les llega el momento de encontrar a su hombre perfecto, yo te encontré a vos, o vos me encontraste y yo sólo te vi, y por más que me lo discutas sos perfecto, hasta cuando me peleas, hasta cuando te estresas, hasta cuando le gritas a tus hermanos como un loquito, hasta cuando tocas bocina para apurar a tu familia. Como supe decirte en alguna de las cosas que te escribí, la perfección se construye, se va formando, no eras perfecto cuando te conocí, no para mí, pero ahora sí, y cuando me preguntaste por qué no la habías visto antes, te respondí “No era el tiempo correcto”.

Pero pareciera que nuestro presente lo es, el tiempo puede tener preparado cualquier tipo de obstáculo, sin embargo como siempre dije tenemos que disfrutar el ahora. Aprendí que en la vida la gente va y viene constantemente, por eso la única forma es disfrutar cuando vienen, para no arrepentirse cuando se van. No me importa lo que pase en el futuro, si tenemos un perro, si nos compramos una casa o si viajamos por el mundo, porque estamos juntos ahora, porque sos mi primer amor verdadero, porque sos mi primer “Te amo”, mi primer beso bajo la lluvia. Y, si puedo disfrutarte ahora, y aprender todo lo que tenes para enseñarme, con eso me basta. Y durante todo el tiempo que pueda te voy a hacer feliz, te voy a querer, te voy a extrañar… no prometo que no vayamos a discutir, que no me vaya a enojar o que no me vaya a equivocar muchas veces, pero siempre voy a intentar dar lo mejor de mí para vos. No tengas miedo de nada, porque estoy para sostenerte si te caes, para acompañarte, para secar tus lágrimas, para escuchar todo lo que tengas que decir, para mostrarte que podes volar tan alto como te lo propongas y para amarte todos los días que pueda.

… están enamorados


Todo el tiempo que pasan juntos, sus principios, sus finales, cuando todo parece llegar a lo último, vuelve a empezar. Y sentís sus abrazos más fuertes y sus palabras más suaves y sus sonrisas más luminosas.
Cada caricia va directo al alma, y no pueden hacer nada más que sentirse felices, no sienten más que comodidad entre los brazos del otro. Y cuando abundan los silencios, son silencios compartidos, silencios que no incomodan, silencios en complicidad. Saben cuando están mal, cuando están enojados, cuando están tristes, cuando están preocupados y sienten en la piel lo que el otro siente. Y sus esencias se necesitan y sus cuerpos se extrañan como actos inconscientes. El deseo de besarse, de mirarse, de quererse es más fuerte que cualquier otra cosa. La ambivalencia de necesitarse pero no sufrir si se perdiesen queda opacada por sus ojos. Y se entienden sin palabras y se intuyen los pensamientos. Quieren compartir los más mínimos detalles en sus vidas y tienen expectativas de un infinito juntos. En los días malos se necesitan tanto como en los buenos. Se imaginan en la oscuridad y en la claridad y en el silencio y en el sonido. Y sus corazones pierden las memorias de las lastimaduras de sus pasados, y definitivamente están enamorados.

¿Podemos?


¿Podemos volver a conocernos?
¿Te gustaría volver a encontrarnos por casualidad?
Esta vez ¿Le hagamos caso al destino?
¿Nos volvamos a enamorar, a extrañarnos sin distancias?
¿Podemos dejar que los nervios nos hagan temblar al hablarnos?
¿Me dejas decirte al oído que mi vida no hubiese sido nada sin encontrarse con la tuya?
¿Podemos volvernos locos de cerca?
¿Podes volver a ser mi confidente, mi compañero de desvelos, la causa de mis sonrisas?
¿Puedo volver a ser la razón de tus despistes?
¿Podes volver a dedicarme poemas?
¿Puedo volver a dedicarte mis pensamientos?
¿Puedo volver a ser la persona a quien le cuentes todo?
¿Me darías otra oportunidad para demostrarte que puedo ser el amor de tu vida?
¿Podemos aprender y crecer juntos?
¿Podemos descubrir cosas agarrados de la mano?
¿Podemos abrazarnos y besarnos por primera vez?
¿Podemos atar juntos todos esos hilos que nos quedaron sueltos?
Después de perderte, después de aprender, después de cambiar…
Me inspiras como nadie nunca lo hizo.
Se que estoy en tu mente, vos nunca abandonaste la mía.
¿Podemos volver a empezar?

Most of us are bitter over someone…


Un amigo me pasó una canción que dice: “And if you’re in love, then you are the lucky one, cause most of us are bitter over someone…” (Si estás enamorado, entonces vos sos el afortunado, porque muchos de nosotros estamos amargados por alguien más)

Hoy a las siete de la mañana empezó a sonar en mi cabeza, y es tan cierta, claro que cada uno la puede interpretar como quiera. Y aún así, no se puede negar el hecho de que muchos de nosotros vivimos amargados por un amor que pasó, o uno no correspondido, o incluso uno que no tenemos. Los fantasmas de amores pasados, presentes y futuros que nunca van a ser.

Quienes pudieron seguir adelante de un corazón roto y están enamorados son los afortunados. Tienen suerte de haber tenido la suficiente valentía para reconocer una causa perdida y continuar. Estar enamorado puede ser la etapa anterior a quedar amargado por alguien. Todos esperamos que no, todos queremos “vivir felices para siempre” o por lo menos lo más que se pueda. Queremos estar enamorados eternamente de la misma persona y que cada día hacerse mutuamente felices.

Pero no siempre se puede, existen casos que pueden afirmar que para ellos sí, y claro, ellos son afortunados. Para muchos de nosotros no, y la verdad duele. No queremos aceptar que alguien a quien queríamos ya no esté o nos haya rechazado. El amor es ciego y el desamor aún más. Los desamores abren grietas que sólo se pueden llenar con más amor, y cada uno que falla nos deja más doloridos y con menos ganas de seguir intentando completar lo que nos falta.  Y pensamos que manteniendo la idea de esa persona que nos rechazó vamos a detener el dolor o no dejar que la grieta se haga más grande.

Pero está en cada uno aceptar que la grieta ya está para quedarse, lo más sabio es pasar a buscar a alguien que lo llene, y aceptar que quien puede llenarlo no es necesariamente quien nosotros queremos… si no quien nos quiere a nosotros.

El extraño de las verdades


Sus ojos oscuros esperaban expectantes mi respuesta. Mi verdad era un no sé. Pero no entendía porqué quería dar más explicaciones al extraño sentado a mi lado. Parecía más una sombra que una persona de carne y hueso. Si no fuese porque podía sentir su respiración acompasada cerca mío lo hubiese dudado. Lo miré en silencio, las palabras no salían de mi boca, pero no porque no pudiesen, porque no existían. Nunca había visto mirada tan profunda como la de él. Contenían un universo. Me aterraba y a la vez me calmaba. El miedo me lo provocaba el saber que estaba dispuesta a hablar de todos mis desastres mentales con ese desconocido. Era un fantasma que intentaba sacar a relucir todas mis verdades, esas que soy consciente que existen pero no me gusta admitir, y prefiero enterrarlas en el inconsciente.
“No sé” fue mi más honesta respuesta. Y en los minutos u horas que habían pasado desde que preguntó, no había podido pensar en una contestación más legítima.  Asintió y cambió el rumbo de la conversación. Pasamos la noche sentados uno al lado del otro. En ocasiones hablando y en otras en silencio. Había notado el estado de reflexión en que él me había dejado. Tal vez, esa era su misión, hacer que alguien dudara de todos los fundamentos de su persona. Tal vez, era su pasatiempo, ir desnudando almas por la vida, dejándolas vulnerables, débiles.
A pesar de saber como contactarme, no lo hizo. Y me dejó en soledad para pensar, descubrir mis auto mentiras. Muchas veces me miento, el problema es que es difícil usar una máscara hacia el interior. Miro el espejo tratando de encontrar por dónde empezar a desmentirme. Cómo desmantelar la ciudad que cree basada en cosas que sabía que no eran ciertas.
Nos volvimos a encontrar una y muchas veces. Sus preguntas cada vez cavaban más. Hacían temblar mis raíces cada vez más fuerte. La sirenas que anunciaban problemas eran más frecuentes y más ruidosas. No me hacía sentir triste, ni enojada, sólo traicionada por mí misma.

Lo vi una última vez, claro que no sabíamos que sería la última, solo pasó. Me miró fijamente y me preguntó si alguna vez pensaba en todas las preguntas que él hacía. Me reí con ironía. “Bien, siempre tenelas en cuenta, las respuestas te van a ir marcando el camino, pero sólo vos las podes encontrar. Nadie más te va a decir si sos feliz, si sos linda, si sos buena o si vas por el camino correcto. Tu vida es vivida por vos, tus errores se encuentran en tus manos para ser arreglados. Y tanto tus defectos como tus fortalezas, te hacen la persona que sos. No esperes que alguien llegue para ver la perfección en vos, espera que alguien pueda aceptar todo eso que sos, si no, no vale la pena.

Y esas palabras resuenan como eco en mi cabeza. Se filtran por todos los rincones, significando y resignificándose una y otra vez. La verdades a veces golpean duro cuando se presentan como un amigo, cuando aparecen como un fantasma exterior que decide perseguirte hasta que notas su presencia. Pero al final, siempre lastiman menos que las mentiras. Porque una vez tenidas en cuenta, las verdades construyen. En cambio las mentiras, las que nos hacemos a nosotros mismos, de una forma u otra van a ser un monstruo que tire abajo nuestro mundo.

Únicas


By Esra Roise
By Esra Roise

No soy perfecta, no soy linda, mi pelo es un desastre a la mañana. Suelo decir idioteces que me hacen parecer la mujer más tonta del mundo. Mis risas no suenan musicales, y cuando es muy verdadera puede hasta sonar molesta. Cuando estoy de mal humor me llevo al mundo por delante. Cuando mi mente está desordenada, vuelvo al mal humor. Si nada me sale bien, me frustro y empiezo a desvalorizarme autodestructivamente. Soy loca, impulsiva, irascible, un poco histérica y algo celosa. Prefiero quedarme en mi casa viendo una película o una serie antes que salir a bailar. Prefiero leer una novela antes que una revista de chismes. Prefiero un mate a una cerveza. Mis vicios son las cosas dulces y los juegos de computadora. Me gusta escaparme mental y físicamente. Me gusta fantasear. Me gusta soñar y creo fervientemente en lo que deseo. Me gusta discutir si algo no me parece. Soy gritona, mandona y extremadamente habladora.

Pero todo eso es lo que me hace diferente, es lo que me hace quién soy. Es el lado que pocos ven y nadie disfruta. Pero también es el lado del que me gustaría que te enamores. Que ames mi sonrisa desastroza, mi risa molesta, mi locura. Que calmes mis enojos y mi mal humor. Que sueñes a mi lado. Que prefieras quedarte conmigo mirando una película.

A cualquiera le puede gustar mi silencio, mi pelo arreglado, mi cara maquillada, es más fácil. Creer que el amor a primera vista existe, es tomar el camino sencillo. Porque a primera vista nunca vas a ver lo que me hace única.